La educación sentimental de un protofilólogo o filologando o filologuillo en ciernes pasaba por los estudios y ensayos de Gredos: Poesía española de Dámaso Alonso, Materia y forma en poesía de Amado Alonso, Teoría literaria de René Wellek y Austin Warren e Historia de la lengua española de Rafael Lapesa; cuatro títulos que había que completar con Dinámica de la poesía de Juan Ferraté y La estructura de la obra literaria de Félix Martínez Bonati. La formación profesional de un protofilólogo o filologando o filologuillo en ciernes pasaba por los manuales de Gredos: Fonología española de Emilio Alarcos Llorach, Diccionario de términos filológicos de Fernando Lázaro Carreter, Introducción al estudio de la filología latina de Víctor-José Herrero Llorente o Manual de retórica literaria de Heinrich Lausberg; cuatro títulos que había que completar con Literatura europea y Edad Media latina de Ernst Robert Curtius y La tradición clásica de Gilbert Highet. A la Edad Media, por ejemplo, podías llegar por la vía sentimental, con Crestomatía del español medieval de Ramón Menéndez Pidal, Antología de la poesía española. Lírica de tipo tradicional de Dámaso Alonso y José Manuel Blecua, en Gredos, y los libros de María Rosa Lida de Malkiel y Antonio Rodríguez-Moñino, dispersos por varias editoriales unos, en Castalia los otros; o por la vía profesional con Introducción a la literatura medieval española de Francisco López Estrada, Los cantares de gesta franceses de Martín de Riquer, en Gredos, y los manuales de Alan D. Deyermond, en Ariel y Crítica, y Peter Dronke, en Seix Barral.

Pocas muescas te dejaron los muchos tratados de lingüística estructural que publicó Gredos, con los consabidos cabecillas de la especialidad por orden de nacimiento: Hjelmslev, Martinet, Greimas, Coseriu, Alarcos o Quilis; de todos estos y los demás, solo seguirías recomendando ahora (es decir, volverías a leer), todavía, este pote de supremos ingredientes tan dispares, desparejos, desperdigados y disparatados, pero indispensables: Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure, Linguistique générale et linguistique française de Charles Bally, Semiología de la obra literaria de Jürgen Trabant (Gredos), Manual de gramática histórica de Ramón Menéndez Pidal, Tratado de la argumentación de Chaïm Perelman (Gredos) y Lectures on government and binding de Noam Chomsky. Hacerle ascos al estructuralismo y subirse al carro de lo generativo y lo transformacional estaba requetebién visto por los open-minded de la izquierda à la page; así que nadie se sorprendió cuando un grupúsculo comprometido con esa doctrina revolucionaria que era el colmo de la modernez asentó sus reales en el campus y logró abrir cátedras de la materia en nuestra universidad más progresista, que aún no ha recompensado a su gran oráculo con un doctorado honorífico. Gracias a Noam Chomsky llegué a tratar de cerca a uno de los profetas de la verdad revelada mucho más allá del cemento universitario. Este abnegado evangelista, so pretexto de seguir con su investigación de la base genética de las lenguas a través de la fonética, daba clases particulares sobre la estructura profunda y la estructura superficial a una de mis dos compañeras de piso.